La conversión de la Torre de Santa Engracia de Movera, a la espera de fondos

Urbanismo, a la espera de fondos europeos, saca a licitación las obras de acondicionamiento para uso vecinal y social

 

El Área de Urbanismo y Equipamientos del Ayuntamiento de Zaragoza ha sacado a licitación las obras de acondicionamiento de la Torre de Santa Engracia, en el zaragozano barrio de Movera. La inversión en estos trabajos ascenderá a 600.000 euros, IVA incluido, mientras que las obras se fijan en siete meses de duración.

Las obras servirán para acometer obras de saneamiento en la planta baja y primera, además de conseguir su accesibilidad para las personas con problemas de movilidad. Hay que tener en cuenta que la finca, que tiene tres plantas y jardines de 7000 metros cuadrados, se encuentra ahora en mal estado.

Los vecinos de Movera llevan muchos años «peleando» por la recuperación de este enclave, el cual se espera que sirva para atraer, en el futuro, actividades culturales, sociales y vecinales.

Víctor Serrano, concejal de Urbanismo, entiende las peticiones vecinales y ha asegurado que el edificio «cuenta con una gran proyección de futuro que los vecinos siempre han reclamado como pieza clave para diferentes usos».

La recuperación de la Torre, a expensas de que lleguen fondos desde Bruselas

Aunque ahora se acometen unas obras «mínimas» de acondicionamiento, los trabajos más importantes tendrían que venir después, puesto que Serrano ha asegurado que se trata de uno de los edificios municipales que se han presentado a los Fondos Europeos y que, además, se ha presentado a las líneas de Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos.

«El compromiso de los vecinos está claro: ahora comenzamos las obras de acondicionamiento, a la espera de que lleguen los fondos, lo que demuestra el compromiso del consistorio con Movera», ha asegurado Víctor Serrano.

1,8 millones solicitados

La Torre, en caso de ganar la convocatoria de fondos, tendría un presupuesto de 1,8 millones de euros para ser convertida en un nuevo centro sociocultural que aunaría actividades como las deportivas, socioeconómicas, culturales o vecinales. Además, aprovechando el espacio al aire libre que tiene el recinto y, siempre, contando con los vecinos del barrio.

Así, en el exterior se podrían plantar huertos vecinales, invernaderos, talleres de jardinería, talleres sobre animales o espacios multifuncionales. Además, como en el caso de la Harinera de Casetas -también pendientes de ayudas europeas-, se apostará por salas con zonas de co-working o el desarrollo de una incubadora enfocada el emprendimiento.