La línea 603 del CTAZ, uno de los servicios metropolitanos por autobús más usados de España, colapsa en casi todas las franjas horarias: ¿qué está pasando con la línea?

Uno, dos, tres y hasta cuatro autobuses seguidos pasan llenos y circulan con viajeros viajando como «sardinas en lata» a la salida de la jornada matinal de los trabajos, sobre las 14:00 horas, por la parada del polígono industrial El Portazgo (que coincide con la parada del centro comercial de La Torre Outlet).
«Es algo habitual. Desde hace diez años que ocurre, pero nadie nos hace caso«, dice una de las 40 personas que se quedan ‘tiradas’ en una parada en la que se acumula la basura en la trasera de la marquesina. El enfado es mayúsculo cuando los usuarios ven pasar los buses completamente llenos, sin abrir puertas. «Es algo de todos los días. No es una cosa puntual, son todos los días, pero la situación ha empeorado desde hace dos años«, dice otro usuario que sale de trabajar de una empresa cercana mientras observa pasar un bus de la línea 602 a Utebo – Monzalbarba con muchos viajeros de pie, pero que podría servirles si no fuera porque este servicio no presta servicio a este poste por razones administrativas.
Basta con coger el bus a cualquier hora en el terminal de la Puerta del Carmen para darse cuenta de que es una línea muy demandada con colas que a veces dan la vuelta a la calle siguiente y con algunos servicios nocturnos, especialmente los fines de semana, donde ya sale lleno desde la primera parada.
El colapso de la línea se da en todas las franjas horarias: en la hora punta, de 7:00 a 9:00 horas, dirección Zaragoza; de 11:30 a 15:00 horas dirección Utebo-Casetas; de las 13:30 a las 17:00 horas, de vuelta a la capital aragonesa, aunque la elevada ocupación se reparte en todas las salidas.
«Utilizo el bus desde la primera parada de Casetas a las 7:05 y es impresionante lo que vivimos, viajamos hacinados. En Utebo, el bus no admite a más viajeros de todas las personas que desean bajar a Zaragoza por estudios, trabajo u hospitales», comenta una usuaria que ve casi todos los días cómo se quedan en tierra los usuarios de la Venta del Olivar, Utebo y Torres de San Lamberto.
Más cerca de las 9:00 de la mañana, otra usuaria confiesa que directamente coge el bus a las 8:50 porque el de 10 minutos antes «a veces ni pasa». «Se acumulan todos los viajeros en uno y a 80 kilómetros por hora el interior del bus parece una batidora«, comenta la usuaria en la parada del barrio de Malpica de Utebo.
El hartazo del usuario es general. Algunos de ellos han optado por usar las Cercanías de Renfe que, de continuar la tendencia, superará el medio millón de usuarios anuales por primera vez en su corta historia pese a la retirada de la gratuidad. No obstante, los usuarios tampoco lo tienen fácil: en muchos servicios con destino a Pamplona y Logroño, que hacen servicios de cercanías, se producen fuertes aglomeraciones y hacinamientos, sobre todo durante los viernes.

El Casetero es la ruta más popular y utilizada de todos los servicios del CTAZ: ¿qué está pasando estos últimos meses en la línea?
El bus 603, conocido popularme como Casetero, es una de las líneas más utilizadas de España en el ámbito metropolitano. Es la más importante en número de frecuencias y viajeros movidos del Consorcio de Transportes del Área de Zaragoza.
Aunque siempre han existido problemas, si algo se nota en los últimos meses es que estos se han recrudecido. Por un lado, el crecimiento de usuarios hace que los servicios hayan llegado a un «tope», es decir, no hay más capacidad para asumir el crecimiento de usuarios por parte de la población en Utebo, Casetas, las urbanizaciones y vecinos de las localidades de la Ribera Alta que utilizan el bus.
Las obras de la carretera N-232 a su paso por Utebo, también las de avenida Navarra en Zaragoza capital, están poniendo contra las cuerdas a los conductores del servicio. La línea debe hacerse en 35 minutos, un tiempo ya imposible de cumplir con viajeros bajando en la mayoría de paradas y con la reducción de velocidad en los tramos afectados que, una vez reformados, ven alterados los ciclos semafóricos y velocidad.
De hecho, los nuevos conductores que realizan la línea circulan respetando escrupolusamente la velocidad en carretera, lo que altera las frecuencias, frente a los veteranos que saben, con más confianza, que la alternativa es «pisarle» para cumplir los horarios establecidos.
La operadora del servicio, ALSA–Ágreda, tampoco ayuda. Establece buses viejos traídos desde otros puntos de España, como Asturias o la Comunidad de Madrid, cuya capacidad es bastante inferior a los buses que históricamente han hecho la ruta y que tienen más espacio para ir de pie. Además, con una accesibilidad compleja para personas con movilidad recudida o para familias con carritos de bebé.
En perspectiva, la línea ha empeorado su capacidad pese al incremento de usuarios. La comparativa es sangrante si se tiene en cuenta que hace dos décadas circulaban vehículos articulados (en la actualidad no existen). Asimismo, en la anterior crisis económica, el servicio sufrió un severo recorte de la mano del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza, con la consejera Carmen Dueso al frente.
El CTAZ no ha facilitado el número de viajeros que transporta la línea. Los últimos disponibles corresponden a hace dos ejercicios, cuando el servicio creció un 10 % en apenas doce meses y 2,2 millones de personas usaron estos servicios durante todo el año. Son cerca de 8000 diarias en jornadas laborales y lectivas, lo que da una media de 45 viajeros por autobús, cifra que en hora punta es sensiblemente superior.
Desde el Consorcio aeguran estar al tanto de los problemas que se producen y piden «paciencia» a los usuarios de la línea. Aseguran que próximamente entrará en funcionamiento el nuevo mapa concesional de transporte, que mejorará la calidad de la flota que presta el servicio.