La gran oportunidad de un pequeño municipio a 20 minutos de Zaragoza tiene un “pero”: 28 kilómetros que lo condicionan todo

La localidad, de 1300 habitantes, se prepara para acoger a un ‘ejército’ de empleados procedentes de China para levantar la gigafactoría de Stellantis y CATL

Figueruelas Stellantis chinos
Vista de Figueruelas, la localidad que acogerá a centenares de trabajadores foráneos.

 

Cae el sol en Figueruelas, una localidad de hasta 1.300 habitantes del entorno metropolitano de Zaragoza aunque perteneciente a comarca de la Ribera Alta del Ebro, y sus vecinos se recluyen en sus casas tras una larga jornada laboral. Sus calles, algo desiertas, solo muestran jolgorio en el entorno del parque y el pabellón de la localidad.

Muchos de sus habitantes disfrutan de los equipamientos públicos como las piscinas o zonas deportivas, situadas al otro lado de la autovía, precisamente el gran vial (A-68) que les separa de la zona industrial más importante. Y es que la industria es vital en el municipio: si viven un poco más de mil personas, la Seguridad Social tiene registrados a 6000 cotizantes en su término.

Además, en otras zonas colindantes, como Pedrola, también hay más personas cotizando que habitantes. Muchos de ellos procedentes no solo de la propia Figueruelas, sino también de la ciudad de Zaragoza.

Empresas que han crecido al calor de la llegada de General Motors, que supuso la llegada de riqueza al pueblo hace cuatro décadas. Muchas de estas compañías son proveedoras de la actual planta de Stellantis, que está en horas bajas debido a la transición de la planta al coche eléctrico. Incluso algunas se sitúan junto a las viviendas del pueblo, como es el caso de Jordan Aragón, que recientemente anunció mayores inversiones, empleos y ampliación de instalaciones.

Solo es una de las empresas que espera incrementar su actividad, pero todo el pueblo durante los últimos días tiene el mismo tema de conversación: la gigafactoría de baterías para coches eléctricos que se empieza a construir ya a pocos metros de sus casas. Una excelente noticia que, aunque no genera incertidumbre y sí mucha ilusión, no está exenta de dificultades. La inversión estimada llega a los 4.100 millones de euros con una creación de empleo directa de 4000 personas. Además, por si fuera poco, aunque no hay cálculos exactos y oficiales, se estima que cada empleo generado en la gigafactoría puede generar hasta dos o tres puestos de trabajo en la industria auxiliar.

La duda, aunque ya estaba en el aire no solo en en la localidad, sino también en el resto de la provincia, es: ¿de dónde van a salir 4000 empleados con un desempleo bajo en Aragón? Es más, las incógnitas siguen: ¿van a vivir en la ciudad de Zaragoza o se va a aprovechar la oportunidad para que crezca Figueruelas y municipios del entorno?

Cuestiones que «quitan el sueño» a los alcaldes ribereños del Ebro y Jalón cuando, además, centenares de trabajadores asiáticos vendrán a Stellantis durante la construcción y las primeras fases de operación de la gigafactoría. En principio, hasta 800, aunque algunas fuentes han llegado a estimar hasta 2000. El objetivo es claro: supervisar la construcción de la planta y explicar cómo es la operativa a los trabajadores locales que sí se harán cargo de la producción más allá del 2030.

 

El «bendito problema» que tienen los pueblos del entorno de Stellantis: la oportunidad para crecer en población y servicios ante una Zaragoza «macrocefálica»

Si los cierres industriales son un grave problema para una zona, algo que en Aragón conocemos (por el cierre de empresas en las Cuencas Mineras), la llegada de multinacionales con sus proyectos son también un (bendito) problema, pero que a la larga aportan una serie de beneficios. No solo hablamos de los impuestos locales que generan, sino también del empleo que dan a los ciudadanos y la proyección local.

La llegada de población extranjera para que trabaje de manera temporal está permitida en España, sobre todo en este tipo de proyectos, recogida en la Ley de Unidad de Grandes Empresas y Colectivos Estratégicos, un marco que está diseñado para los proyectos de impacto económico muy elevado. A esta Ley se acogerá el Gobierno de Aragón y Stellantis para traer desde operaros y hasta directivos, mientras que la empresa tendrá que pagar alojamiento a sus empleados. La DGA ya ha anunciado que no va a financiar vivienda de ningún tipo para estos trabajadores, aunque trabaja para aportar alternativas habitacionales y en un plan a medio y largo plazo para que las localidades dispongan de vivienda y puedan crecer para trabajadores que vengan de fuera de las localidades, Aragón, España y Europa.

Dado que se quedarán varios años, muchos de los trabajadores chinos de CATL ya estarían buscando colegios e institutos para sus hijos, y habrían visitado también Zaragoza y entorno para ver cómo es la ciudad. De hecho, reporteros de laSexta «pillaron» ya a personal chino en las calles de Figueruelas, que trabajan con «mucha discreción» tanto el proyecto como el desembarco de la población en la zona.

También desde el Gobierno de Aragón se ha asegurado que las cifras que han salido en los medios son «irreales». «No van a llegar 3000 empleados chinos. Nosotros sabemos que son alrededor de 800, por lo que las cifras aportadas en los medios de comunicación no son verdad», afirman desde el Departamento de Fomento, Vivienda, Logística y Cohesión Territorial en el Pignatelli. La duda estará también en si llegarán con familia y cuál será el impacto real de la llegada de trabajadores.

Hay, como se puede observar, muchas dudas y cuestiones que planean sobre la llegada de estos empleados. Por la capacidad que tiene una gran ciudad como Zaragoza para acoger población, y aún así falta mucha vivienda, el temor es que la mayoría de empleados vayan y vengan a Stellantis y recorran los 28 kilómetros que separan la planta de la capital. Sin embargo, la idea de los municipios es aprovechar este «tirón» de la fábrica de baterías y crecer al calor del proyecto para evitar la situación «macrocefálica«: que toda la población se concentre en la ciudad. Para ello, habría que construir vivienda en el entorno metropolitano más inmediato para que se establezcan los trabajadores. Y aquí la fórmula que se puede seguir en próximos meses es de la construir viviendas modulares.

 

Figueruelas, una localidad que lo tiene todo para crecer como sus ‘hermanas’ riberas

Figueruelas lo tiene todo para crecer si hace las cosas bien, pero los desafíos son muchos. Ya la llegada de General Motors en 1982 supuso la llegada de población, aunque desde las localidades se confiesa que tanto GM como la industria auxiliar no arrastró a tantos habitantes como les hubiera gustado. Y eso que la situación hubiera sido peor para los intereses de los pueblos si se puesto llevado en marcha el ideado tren de Cercanías que penetraba en la propia factoría y recorría las localidades del entorno hacia la capital.

Además de la capital aragonesa, únicamente se aprovechó realmente de la situación Utebo y Casetas, que tenían más servicios y comunicaciones con la ciudad, de ahí su gran crecimiento de población. Solo la capital de la Comarca Central, Utebo, creció de los 6000 habitantes a los más de 19.000 que tiene hoy.

Alagón es otra de las beneficiadas, aunque el crecimiento aquí fue más limitado. Solo ha ganado en 35 años 2000 habitantes, aunque ahora espera llegar a los 10.000 con la urbanización de la zona de La Azucarera, que espera activarse este ejercicio 2026.

El problema de todas: la falta de vivienda, pese a contar con suelos y futuros desarrollos. Las constructoras e inmobiliarias ya sondean sobre el terreno la posibilidad que tienen todas las localidades riberas de crecer, especialmente Pinseque, Alagón, Figueruelas, Pedrola o Grisén.

Una oportunidad única para estos y otros pueblos, para ganar población y servicios, dado su atractivo: precios menores que en la ciudad, suelo más barato, servicios para sus ciudadanos ya implantados en las zonas, comunicaciones viarias con Zaragoza y servicio de autobús recién estrenado con Zaragoza desde, al menos, Figueruelas y Pedrola. Su cercanía con la ‘gran ciudadtambién es positiva si se activan grandes bolsas de suelo que desplacen a población.