La cara B de la celebración del Mundial en Zaragoza: miles de aficionados disfrutaron de la fiesta, pero hubo una queja muy repetida
Decenas de criticas se expusieron en redes sociales y en grupos de amigos o familiares por el inexistente refuerzo de transporte público tras la victoria de España el pasado domingo.

La victoria de España en el Mundial convirtió las calles de Zaragoza en una auténtica fiesta. Cientos, o decenas de miles de aficionados salieron a celebrar el título de la selección, llenando plazas y puntos de encuentro habituales con camisetas, banderas y cánticos.
Esta celebración se tradujo en cortes de tráfico en todo el Casco Histórico de la ciudad, que estuvo inundado de personas celebrando la gran victoria sobre Argentina en Nueva York. Y, con ello, el corte del tranvía (Plaza de España quedó bloqueada) y un sinfín de problemas en taxis y autobuses urbanos, que quedaron saturados de personas que inundaron el centro de la capital aragonesa.
Sin embargo, tras la celebración apareció una crítica que se repitió entre muchos zaragozanos: la falta de transporte público para regresar a casa. Quizá, protesta mitigada por el momento histórico, pero no deja de ser protesta y con la pregunta en más de una mente.
La euforia por el triunfo dio paso, pasada la medianoche, a las dificultades de algunos ciudadanos para volver a sus barrios. Varios aficionados lamentaron que no hubiera un refuerzo especial de los servicios de movilidad para una noche en la que era previsible una gran concentración de personas en las calles. «A ver qué padre o madre del grupo está despierto a estas horas para que nos pueda venir a buscar«, decían muchos jóvenes de la periferia e incluso de localidades metropolitanas. La alternativa: coger los primeros buses, si la fiesta se alargaba, a las 5:00 de la mañana, cuando arrancan los primeros servicios.
El malestar se trasladó rápidamente a las redes sociales, donde algunos usuarios reclamaron una mayor previsión por parte de los servicios públicos. La petición era clara: que acontecimientos de esta magnitud cuenten también con un dispositivo de transporte adaptado a la situación.
Una noche histórica que también abrió el debate sobre la movilidad: no es algo exclusivo de una noche como la del pasado domingo
La celebración del Mundial dejó imágenes de una Zaragoza volcada con la selección española, pero también abrió una conversación sobre cómo deben prepararse las ciudades para grandes eventos y celebraciones multitudinarias.
No solo se trata de un problema que se vive en una noche como esta: la ciudad no apuesta por reforzar el transporte público o alargar horarios en otras ocasiones, salvo grandes partidos o eventos. Ocurre, por ejemplo, con los conciertos en el Príncipe Felipe, donde la mayoría de usuarios deben «pelearse» una vez acaban los conciertos por un autobús de la línea 51 que, al filo de la medianoche, circula con una frecuencia de una hora.
Muchos aficionados consideran que el transporte público debe ser una parte fundamental del dispositivo, al mismo nivel que la seguridad o la organización de los espacios de celebración. Para ellos, no basta con facilitar que los ciudadanos lleguen al centro: también es necesario garantizar el regreso en un contexto en el que para algunos ciudadanos la seguridad en las calles está en entredicho.
La respuesta de Movilidad: «es imposible plantear refuerzos y mejoras con tan poco espacio de tiempo»
Las quejas llegaron a la Comisión de Servicios Públicos y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza de la mano del concejal de Vox, David Flores Serrano, quien aprovechó una pregunta del área para trasladar el enfado y, por otro lado, la obviedad: la capital aragonesa dejó tiradas a miles de personas que viven en las afueras.
No tardó la concejal del ramo, la popular Tatiana Gaudes, en responder que es «imposible» plantear servicio esa noche. «Planificar el transporte de una ciudad en el tiempo en el que se va a jugar la final del Mundial es complicado: los cuadrantes y el personal están fijados desde hace meses«, dijo Gaudes, que resaltó la enorme dificultad de planificar la movilidad «en un domingo, de madrugada y en plenas vacaciones de verano«.
«El servicio BiZi por primera vez en una final prestó servicio 24 horas y llegó a todos los rincones de la ciudad. Espero que mucha gente ‘tirase’ de ese servicio para volver a sus viviendas», aseguró la concejal, en un alarde de valoración de un servicio que también acumula muchas quejas y que no todo el mundo puede utilizar ni que puede asumir miles de desplazamientos.
Lo cierto es que ninguna gran ciudad española planificó para esa madrugada un servicio de transporte urbano para atender la inmensa demanda de celebración en las calles, que casi solo se puede asemejar a Nochevieja. No obstante, las grandes ciudades del país, como Madrid o Barcelona, disfrutan de servicio nocturno de autobuses, por lo que pudieron salir relativamente «airosas» de una gran movilidad nocturna que dependía únicamente del marcador.
Por otro lado, cabría preguntarse qué hubiera ocurrido si hubiera perdido España y se hubieran planteado refuerzos: los buses hubieran circulado vacíos durante toda la madrugada. Quizá se hubiera abierto el debate del coste de los servicios públicos, que en el caso de la ciudad alcanza los cinco euros por kilómetro recorrido y vehículo. Lo que está claro es que Zaragoza sigue suspendiendo en Movilidad, una vez más.









